Hace unos cuatro años nació Santa Rita, como fruto de mi pasión por crear cosas con las manos y de encontrar una manera de compartirlas con los demás. Comencé cosiendo complementos para bebés de un modo autodidacta; estos tuvieron éxito en mi entorno y entonces elegí un nombre que me pareció divertido, por su mezcla entre lo añejo y lo canalla: así creé Santa Rita. Mientras, no dejé de investigar y practicar con otros materiales, hasta que un día me topé con la cerámica y descubrí entonces un mundo inabarcable, que me permitía mezclar a mi manera los colores y las formas que más me gustan. La cerámica se mueve entre la exactitud, con sus rígidas fórmulas, y la imperfección… y fue eso lo que me más me cautivó, ya que podía conjugar mi faceta                       meticulosa con el dejarme llevar y encontrar la belleza de lo irregular. Fue así como me convertí en una aprendiz de ceramista y empecé a crear formas en las que se mezcla el gusto por lo antiguo con los colores suaves, entre los que predominan los rosas y blancos craquelados.

 

Desde entonces y hasta ahora me dedico a compaginar mi profesión con la creación de piezas, con mucho cariño e ilusión, para Santa Rita. 

                                                                                                       

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Su.